La historia de Porsche – Capítulo 1

De los orígenes al 356

Porsche AG, la mítica marca automovilística de coches deportivos de lujo, es el resultado de un sueño compartido por un padre y un hijo. El padre, nacido en septiembre de 1875 en Maffersdorf, una localidad que entonces pertenecía a Austria y hoy pertenece a la República Checa, fue Ferdinand Porsche. El hijo, nacido en septiembre de 1909, y llamado oficialmente Ferdinand Anton Ernst Porsche, fue conocido siempre como Ferry Porsche y a él se le otorgan los mayores méritos de que Porsche haya llegado a ser lo que es hoy en día.

Ferdinad Porsche, hijo de un ingeniero y empresario, fue un apasionado, desde adolescente, de la energía eléctrica. Tras trabajar en diversas empresas del sector eléctrico y demostrar en ellas su profesionalidad y valía, Ferdinand Porsche entró en la división automovilística de la empresa vienesa Jacob Hans Bonza Lohner. Era el año 1898 y desde ese momento, su vida quedaba ligada al mundo del automóvil. Apenas dos años después, en la Exposición Universal de París, Porsche presentaba el coche eléctrico Daimler-Porsche, un vehículo propulsado por cuatro motores eléctricos integrados en las ruedas del automóvil que fue una de las grandes atracciones de la mencionada exposición.

Ferdinand Porsche, que llegó a pilotar los mismos coches que él diseñaba y que llegó a obtener algunas victorias al volante de los mismos, fue durante varios años director técnico y director general de Austro-Daimler. En 1923, Mercedes, otra de las grandes marcas del mundo del automóvil y referencia inexcusable en la historia de la industria automovilística, decidió incorporar a Ferdinand Porsche en su plantilla en el puesto de director técnico. Mercedes hizo un gran fichaje: Porsche dejó su sello en tres míticos automóviles, el Mercedes-Benz S, el SS y el SSK. El desarrollo de los motores con compresor de Mercedes y el trabajo desarrollado en la marca alemana le valieron a Porsche su nombramiento como doctor honoris causa en ingeniería por el Technische Hochschule de Stuttgart.

El 25 de abril de 1931 está marcado con letras de oro en la historia de la industria automovilística. En esa fecha, Ferdinand Porsche creó su propia oficina de ingeniería y diseño en Stuttgart. El objetivo de Porsche era crear un automóvil que fuese, al mismo tiempo, un vehículo popular y de calidad. Porsche presentó en 1934 el “Estudio para la Construcción del Coche del Pueblo Alemán”. Ese coche del pueblo alemán debía ser un coche robusto, compacto y, sobre todo, de bajo coste.

Ferdinand Porsche consiguió su objetivo a medias tras firmar un contrato con la Asociación de la Industria del Automóvil del Reich Alemán. Ése fue el origen del primer prototipo Volkswagen, el V1. Este vehículo se construyó sin frenos hidráulicos y se construyó tan estrecho como se pudo. El objetivo es que el vehículo no tuviera un precio de venta superior a los 999 marcos y que pudiera circular por carreteras estrechas y por pistas rurales. En julio de 1935, Ferdinand Porsche presentó su turismo y, unos meses después, presentó el V2, un descapotable.

En 1937, Ferdinand y Ferry Porsche viajaron a Detroit, la capital de la industria automovilística estadounidense, para conocer los sistemas de producción en serie empleados allí. De vuelta a Alemania, los Porsche buscaron terrenos en los que instalar la primera gran fábrica en serie de la marca Porsche.

En 1938, y tras el nacimiento del primer Escarabajo (Käfer), Ferdinand y Ferry Porsche crean su primer deportivo. Basado en el Volkswagen, este vehículo no podrá fabricarse. ¿El motivo? El estallido de la Segunda Guerra Mundial. El inicio del conflicto bélico y el Volkswagen impidió que el Volkswagen Tipo 1 se pudiera producir en masa tal y como habían planeado los Porsche. En 1940, Porsche lideró la fabricación de una versión militar de ese vehículo.

La Segunda Guerra Mundial supuso un impasse en los planes de Ferdinand Porsche. El gobierno alemán obligó a la empresa automovilística a reciclarse como empresa armamentística. Porsche dejó a un lado la producción de vehículos para ocuparse del diseño de diversos modelos de tanques, torretas, todoterrenos y vehículos militares anfibios. El devenir de la guerra y los bombardeos aliados obligaron a Porsche a trasladar las instalaciones de su empresa y a experimentar, también, con la fabricación de maquinaria agrícola.

Derrotada Alemania, Volkswagen fue ofrecida a Francia como parte de las reparaciones de guerra. La industria francesa se opuso al traslado y Ferdinand Porsche, su hijo Ferry y su yerno Anton Piëch fueron encarcelados en Dijon, en un presidio medieval. ¿El delito? Haber utilizado mano de obra esclava mientras producía vehículos militares para los nazis. Ferry fue puesto en poco tiempo en libertad, pero su padre y su cuñado permanecieron dos años en prisión. Durante todo este tiempo, Ferdinand Porsche fue obligado a colaborar con Renault y a participar en los diseños de la marca francesa. Fruto de esa colaboración obligada fue el mítico 4CV.

Fue en ese momento cuando Ferry Porsche, que había sido responsable del departamento de investigación y desarrollo del proyecto Volkswagen, dio un paso adelante y se puso al frente de la compañía. O de lo que quedaba de ella. Siguió fabricando maquinaria agrícola y atendiendo a diversos encargos de terceras marcas. Fue así como creó el coche Gran Premio Type 360 y el biplaza de motor central Type 370, un vehículo de doce cilindros y con un motor sobrealimentado de 1.5 litros adelantado a su tiempo y cuya fabricación le permitiría reunir el dinero para pagar la fianza de su padre.

Fue en la localidad austríaca de Gmünd donde, en el verano de 1947, donde Ferry Porsche empezó a construir un biplaza con motor trasero y chasis de aluminio basado en el proyecto que su padre había iniciado en Volkswagen.

En febrero de 1948, por fin, vio la luz el que había de ser el primer coche de lo que sería Porsche: el Porsche 356, un coche con un motor con cuatro cilindros opuestos, una nueva caja de cambios y suspensión, muelles y dirección de origen Volkswagen y que, con un motor de 35 CV, desarrollaba una velocidad máxima de 135 km/h. Montado sobre un chasis de aluminio diseñado por Erwin Komenda, del Porsche 356 ya existían, en 1950, 52 unidades en versión cabrio y coupé.

Un año antes, en 1949, la producción de los vehículos Porsche volvía a Stuttgart. Allí era donde Ferdinand había puesto en marcha la oficina de ingeniería y desde allí sería desde donde Ferdinand y Ferry Porsche asombrarían al mundo con sus nuevas creaciones.

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