orígenes de BMW

BMW: de los orígenes de la marca a la Segunda Guerra Mundial

BMW es hoy por hoy líder mundial en ventas entre los fabricantes de automóviles de gama alta. Competidor directo de marcas como Audi, Volvo o Mercedes-Benz, el logotipo de BMW es hoy fácilmente distinguible y sinónimo de calidad: un círculo negro con cuadrantes en azul y blanco. Dicho logotipo se creó en 1917, simboliza la bandera del Estado Libre de Baviera y representa una hélice en movimiento sobre un cielo azul.

El hecho de que en el logotipo de BMW aparezca una hélice no es algo gratuito. BMW, de hecho, nació en marzo de 1916 como una empresa dedicada a fabricar motores para aviones. Fue en 1917 cuando, con Max Friz como ingeniero jefe, la empresa se propuso el reto de diseñar un motor que permitiera a los aviones volar a mayor altura de lo que lo hacían en ese momento. Para ello, la marca diseñó un motor de seis cilindros en línea. En ese motor, culata y cilindros formaban un bloque indivisible. La Aviación Nacional, interesada en el proyecto dirigido por Friz, le encargó 600 motores. En esa época, Alemania estaba librando la Primera Guerra Mundial. El éxito de la marca llevó consigo su reorganización y el fundador de la empresa, Kart Rapp, marchó de ella. La empresa que había nacido como Rapp Motorenwerke GmbH se convirtió en primero en BMW GmbH (sociedad limitada) y después en BMW AG (sociedad anónima). BMW eran las iniciales de Bayerische Motoren Werke, es decir, “fábrica de motores bávara”).

Tras finalizar la Gran Guerra, la derrota de Alemania y las sanciones impuestas al país germano en el Tratado de Versalles, firmado en 1919, implicó la prohibición para el país derrotado de fabricar motores de aviones. Este perjuicio vino a sumarse a los que había padecido la marca durante la contienda. No en vano, al ser productora de motores para la aviación militar, sus instalaciones habían sido objeto de bombardeos por parte de los aliados. Finalizada la contienda, BMW, para sobrevivir, tuvo que estrenarse en el diseño y fabricación de motores para motocicletas, primero, y de sus propios modelos de motocicletas después.

Fue en septiembre de 1923 cuando BMW presentó su primer modelo de motocicleta, la R32, un vehículo con un motor de 8,5 caballos y un precio de 2.200 marcos. Esta motocicleta, una de las más caras de un mercado en el que existía mucha competencia, supuso un éxito de ventas para la BMW. Un año después de la presentación de esta primera motocicleta, Alemania y, con ello, BMW, pudo volver a fabricar motores de avión.

Primeros vehículos

Fue cinco años después, en 1928, cuando, tras adquirir la empresa Automobilerk Eisenach, BMW empezó a fabricar automóviles. Fue precisamente en esa planta donde, con la denominación Dixi 3/5 PS, empezó a producirse el Austin Seven. BMW desarrolló este vehículo y, en 1929, lo sacó al mercado con diversas carrocerías y un nombre que quedaría para la historia: el de BMW 3/15 PS o DA 2.

La popularidad del BMW 3/15 PS DA 2 permitió a BMW sobrevivir en unos años especialmente duros, los de la Gran Depresión sobrevenida por el crack bursátil del 29. Llegado el 1932, BMW, en su fábrica de Eisenach, creó el primer vehículo de cuatro ruedas íntegramente BMW: el 3/20 PS al que también se conoció como AM1. Si el “3” hacía referencia a la carga fiscal del vehículo, el “20” lo hacía a la mayor robustez de este vehículo respecto al anterior.

El AM1 poseía frenos en las cuatro ruedas, eje pendular delantero y un motor que, basado en el propulsor de cuatro cilindros del Austin Seven, poseía 782 cc y proporcionaba 20 CV. Con un comportamiento propio de vehículos más grandes y lujosos, del 3/20 PS BMW llegó a fabricar más de siete mil unidades en dos años.

En 1933, BMW presentó el BMW 303. El eslogan para la campaña publicitaria de este vehículo fue: “El más perfecto utilitario alemán de altas prestaciones”. Por primera vez, un vehículo de la marca presentaba una doble rejilla ovoide de aire en su frontal, una característica que se convertiría, con el tiempo, en un distintivo estético de los vehículos de la marca. El BMW 303, además, presentaba por vez primera un motor de seis cilindros. Este motor, de 1.200 cc, proporcionaba a este vehículo de la marca muniquesa una potencia de 30 CV.

bmw-303

En 1934, BMW lanzó al mercado un vehículo que inauguraba la tradición deportiva en la marca alemana. Ese vehículo fue el BMW 315/1, un vehículo biplaza de aluminio que adquirió, a base de victorias, un sólido prestigio en el mundo de las carreras de competición. Considerado el primer roadster de BMW, el BMW 315/1 disponía de un motor de 1.490 cc que, alimentado por tres carburadores Solex, proporcionaba una potencia máxima de 40 CV. Con un peso de 750 kg, el BMW 315/1 llegaba a alcanzar 120 km/h.

BMW 328 Roadster

Dos años después, en 1936, la marca de Múnich presentó el que en aquel momento era uno de los coches más modernos de la época, el BMW 326. Las principales características de este vehículo eran la rueda de repuesto oculta, las puertas con bisagra delante, el sistema hidráulico de frenos y la carrocería soldada al bastidor. Estéticamente, además, la línea del BMW 326 rompía con las formas más cuadrangulares y rectas de los primeros automóviles BMW.

El BMW 328, por su parte, poseía un bastidor tubular y un motor con cámaras de combustión hemiesféricas. Este vehículo, que ganó en 1939 el RAC Rally, Rally de Gran Bretaña o Rally de Gales, permitió al mítico piloto alemán Ernst Henne ganar la medalla de oro de Nürburgring.

bmw

Finalmente, y antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, en 1939, BMW creó el BMW 335. De este vehículo, la marca muniquesa lanzó dos versiones, la berlina y la cabrio. El BMW 335 era un vehículo potente y cómodo especialmente indicado para recorrer grandes distancias.

BMW-328

El ascenso al poder de Adolf Hitler supuso una inyección económica capital para BMW. No en vano, hace algunos años, en los actos de celebración del centenario de la fundación de BMW, la marca alemana reconoció lo que era un secreto a voces: que «bajo el régimen nacional socialista de los años 1930 y 1940, BMW AG funcionaba como proveedora de la industria armamentística alemana». En el mismo acto, BMW reconoció que durante aquellos años (y en especial en los años de guerra) la empresa recurrió de manera sistemática al reclutamiento forzoso de trabajadores, presos y prisioneros para participar en el proceso productivo de que había de proveer de armamento y motores de aviación al régimen hitleriano.

Intentando paliar en la medida de lo posible los perjuicios causados en aquellos tiempos, BMW se convirtió en miembro fundador de la Fundación para la Memoria, Responsabilidad y Futuro. El objetivo principal de la mencionada fundación ha sido desde su creación en 1999 el compensar a los ex trabajadores forzados durante el régimen nazi. BMW, sin duda, no fue la única marca que, de grato o por obligación, colaboró con el régimen de Adolf Hitler. Por eso en la fundación de ese fondo compensatorio del que hablamos participaron firmas como Allianz, BASF, Bayer, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, la Siemens o la también marca automovilística Volkswagen.

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