La historia del Porsche 911 – Capítulo 1

Del primer 911 al “cola de pato”

El 12 de septiembre de 1963 está marcado con letras de oro en la historia de la industria automovilística. Ese día se presentó en el Salón del Automóvil de Frankfurt el Porsche 911, el automóvil que estaba llamado a sustituir al Porsche 356. Presentado como Porsche 901, este automóvil tuvo que cambiar de nombre. La marca automovilística francesa Peugeot tenía registrado dicho número para uno de sus modelos.

Ferry Porsche, alma mater de la marca junto a su padre y fundador, Ferdinand Porsche, dijo que había construido el Porsche 911 porque había salido a la calle a buscar el coche que le habría gustado conducir y no lo había encontrado. Así, se decidió construir el que a día de hoy es para muchos el mejor coche deportivo de la historia, todo un mito, un automóvil del que el pasado año 2017 llegó a fabricarse la unidad número un millón.

Aquel primer Porsche 911 (de él se han hecho, hasta ahora, siete versiones) tenía un motor bóxer de seis cilindros ubicado en por detrás del eje trasero, en un lugar en el que no era nada habitual colocar los motores. El coche soñado y realizado por Ferry Porsche, con poco peso y suspensión delantera McPherson, desarrollaba 130 caballos y alcanzaba una velocidad de 210 kilómetros por hora, una velocidad considerable para la época. Para aumentar su seguridad y asegurar una buena capacidad al frenar, Porsche dotó al 911 de frenos de disco en todas sus ruedas.
Tras esta primera versión del Porsche 911, la marca fue realizando nuevas variantes y versiones. Por ejemplo: en 1966 aparecieron el Porsche 911 S y el Targa. El 911 S, más potente que la versión original, llevaba las prestigiosas llantas forjadas de la marca Fuchs. El 911 Targa, por su parte, con sus arcos de acero inoxidable, apareció a finales de 1966 y fue definido como “el primer cabriolet seguro del mundo”.

Un año después, en 1967, Porsche incorporó al 911 la primera transmisión semiautomática de cuatro velocidades Sportomatic. En ese mismo año, y gracias a sus modelos 911 T, 911 E y 911 S, Porsche pudo entrar en el mercado estadounidense. Se lo permitía el conseguir la homologación de emisiones de escape, un requisito para poder comercializar vehículos en los EE.UU.

El desarrollo de este modelo de Porsche 911 tocó su punto álgido en 1972. Ése fue el año de nacimiento del 911 Carrera RS 2.7, conocido popularmente como “cola de pato” debido a la forma de su alerón trasero. Este vehículo, con un motor que desarrollaba una potencia de 210 caballos, fue presentado en el Salón del Automóvil de París. La potencia de ese motor, aplicado a un vehículo cuyo peso no alcanzaba los 1.000 kilos, se traducía en una sola palabra: velocidad. Mucha velocidad.
El Porsche “cola de pato” es considerado hoy en día una auténtica pieza de coleccionista. Resulta imposible encontrar uno de estos vehículos que se cotice por menos del medio millón de euros. Circulan pocos por ahí, es cierto, pero no son pocos los Porsche que pretenden imitar el perfil de esa mítica “cola de pato” del Porsche Carrera RS 2.7.

El Porsche Carrera RS 2.7 fue el último coche de la primera generación del Porsche 911, una generación de la que llegaron a fabricarse/venderse más de 80.000 unidades. Tras esa generación se han diseñado hasta la fecha seis generaciones más. Todas esas generaciones del Porsche 911, sin embargo, han conservado algunas características del Porsche 911 original. Entre dichas características podemos destacar el motor y la tracción trasera, la carrocería cupé, el motor de seis cilindros bóxer y un interior con configuración 2+2 plazas.
De todas las sucesivas generaciones de este mítico vehículo os hablaremos en nuestros próximos artículos sobre la historia del Porsche 911.

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