El Porsche 917

Que Porsche sea una de las marcas más laureadas en las 24 Horas de Le Mans no quiere decir que fuera de las primeras en ganar la mítica carrera. De hecho, desde que empezara a correrse en 1923, debieron transcurrir casi 50 años para que Porsche ganara por vez primera la mítica carrera francesa. Lo hizo en 1970 con un coche que se convirtió en uno de los modelos míticos de la marca alemana: el Porsche 917.

Con bajo peso, una aerodinámica espectacular y un motor con doce cilindros enfrentados, el Porsche 917 es uno de esos coches ante los que es imposible permanecer impasible. El Porsche 917 fue, sin ir más lejos, el coche que lucía Steve McQueen (actor conocido por combinar su carrera como intérprete con su afición por pilotar bólidos de carreras) en la película Le Mans. En aquel film, sin embargo, para las escenas más arriesgadas y para no poner en riesgo la integridad del Porsche 917, se utilizaba un doble, el LolaT70.

El mítico Porsche 917 estaba pintado con los colores de la Gulf Oil, publicidad que lucía en su carrocería, y que eran el azul celeste y el naranja. Con un motor capaz de desarrollar 630 CV de potencia, el Porsche 917 podía alcanzar una velocidad de 350 km/h. De él se construyeron 12 unidades, la última de ellas la utilizada en el rodaje de Le Mans.

El chasis integral del Porsche 917 pesaba solamente 42 kg. Este vehículo, además, incorporaba componentes muy ligeros elaborados con titanio (con él se fabricaron las barras estabilizadoras), magnesio (el cártel, por ejemplo, estaba hecho de él, así como las bisagras de las puertas) y aleaciones con las que se estaba experimentando en aquel momento y que sirvieron, por ejemplo, para construir el cigüeñal. El conductor, por su parte, estaba colocado hacia la parte delantera del chasis. Sus pies, de hecho, se colocaban delante del eje delantero del vehículo.

A ningún vehículo mítico (y no cabe duda de que el Porsche 917 lo es) le falta su leyenda. La del Porsche 917 tiene que ver con la picaresca y también con el sobrenombre cariñoso con el que se le conoce dentro de la marca alemana. Al Porsche 917 se le llama cariñosamente dentro de la casa “el coche de las secretarias”. ¿Por qué? Para que el nuevo modelo creado por Porsche pudiera competir y fuera homologado por la Federación, Porsche tenía que construir 25 unidades y mostrarlas todas a un tiempo. Pero Porsche sólo tenía seis unidades construidas del Porsche 917. Se cuenta que, para poder pasar el trámite impuesto por la Federación y poder competir, Porsche movilizó a toda su plantilla (desde administrativos a secretarias) para montar falsos 917 de “atrezzo”. Para hacerlo, la marca utilizó recambios de otros modelos y carrocerías sobrantes para, finalmente, poder presentar a la Federación las 25 unidades de, entre comillas, el Porsche 917.

 

Tras ganar en Le Mans en 1970, Porsche creó el Porsche 917/20 “Ping Pig” (Cerdo Rosa). Este coche, que también recibió los nombres de Truffle Hunter (Cazador de Trufas) y Big Berta, estaba decorado en color rosa y tenía en cada parte del vehículo el nombre de una parte de la anatomía del cerdo. La leyenda cuenta que el porqué de esta decoración hay que buscarlo en una especie de venganza del jefe de diseño de la marca, Antoine Lapine. Lapine, dolido en su amor propio porque Porsche había encargado el diseño de la carrocería a la compañía francesa SERA, creó ese diseño un tanto kitsch para un vehículo que actualmente se encuentra en el Museo Porsche, en Stuttgart, y que es, sin duda, uno de los modelos más fotografiados de todos los que la marca alemana reúne en su fantástico museo.

Al Porsche 917 le cabe el orgullo de haber sido nombrado “el mejor automóvil de competición de todos los tiempos” por la revista Motor Sport Magazine y “El auto del siglo en Le Mans” por un jurado integrado por prensa especializada. Los números de sus triunfos son, ciertamente, irrebatibles: tras participar en 21 carreras del Campeonato Mundial de Marcas durante tres años seguidos (1969, 70 y 71), el Porsche 917 resultó ganador en 14 y finalizó segundo en dos ocasiones más.

El pasado año, la casa de subastas Gooding & Co. subastó un Porsche 917 por 11,9 millones de euros. El vehículo subastado había pertenecido al piloto suizo Jo Siffert, nacido en 1936 y fallecido al volante de un BRM de Fórmula 1 en 1971, y se utilizó en el rodaje de la citada película Le Mans. Tras este vehículo, los dos únicos Porsche 917 que podrían superar su precio serían los dos que ganaron las 24 Horas de Le Mans en 1970 y 1971. El que ganó en 1970 era rojo con «llamas» blancas. El que lo hizo en 1971, blanco y con los colores de Martini-Racing. Ambos se encuentran, sin embargo, fuera del mercado. Se les puede contemplar en el Museo Porsche de Stuttgart.

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