Porsche Cayenne: historia del todoterreno que salvó a Porsche

En ocasiones las marcas deben jugarse el todo por el todo para no perecer en el camino de lo trillado. A principios del presente siglo, Porsche estaba pasando por una delicada situación económica. Para salir de esa situación, la legendaria marca fabricante de coches deportivos tuvo que hacer una apuesta de riesgo: fabricar un todoterreno, algo que, sin duda, parecía poco menos que un sacrilegio en una marca que se había distinguido históricamente por su apuesta por la fabricación y comercialización de vehículos deportivos. Ese todoterreno que, se suele decir, salvó a Porsche de la quiebra fue el Porsche Cayenne.

El Porsche Cayenne era un coche revolucionario en la historia de la marca por varios motivos. El primero, ya ha quedado dicho, fue el ser el primer todoterreno. También fue el primer vehículo Porsche con cuatro puertas y, pocos años después, el primer vehículo con motor diésel de la marca alemana.

Pese a su carácter revolucionario dentro de la historia de Porsche, el gran éxito cosechado por el Porsche Cayenne ha permitido, por ejemplo, que se sigan construyendo versiones del Porsche 911 y que se hayan podido desarrollar modelos como el Macan o el Panamera. Las cifras conseguidas con el Porsche Cayenne son, sin duda alguna, espectaculares. Durante el primer año y medio de su comercialización se llegaron a fabricar 50.000 unidades del famoso todoterreno. Durante los 15 meses siguientes se llegaron a fabricar 100.000 unidades más. Desde entonces hasta ahora, más de 750.000 Cayennes se han vendido en el mercado.

Otra cifra que debe hacernos pensar sobre la importancia del Porsche Cayenne en la historia de Porsche y en su pervivencia como marca es el siguiente: entre el Porsche Cayenne y el Porsche Macan (el segundo todoterreno o SUV fabricado por Porsche) acaparan casi el 70% de ventas de la marca. Después de todo, poseer un Porsche Cayenne o un Porsche Macan quizás no sea poseer un deportivo Porsche; pero es, en definitiva, poseer un Porsche. Y eso no es poseer cualquier cosa.

La historia del Porsche Cayenne empezó en 1998. Fue en ese año cuando, tras dar luz verde a la fabricación del primer todoterreno de su historia, Porsche anunció de manera oficial que iba a trabajar en la fabricación del Cayenne. Durante el año 2000, Porsche probó el prototipo del Cayenne en diferentes lugares. Uno de los lugares elegidos para realizar este tipo de prueba “off road” fueron las pistas y circuitos todoterrenos de Basella (Lleida). Los orígenes del Porsche Cayenne, pues, tuvieron mucha relación con el territorio español. De hecho, fue en Jerez de la Frontera donde Porsche realizó la primera presentación a la prensa mundial del Porsche Cayenne.

La fecha de salida al mercado del Porsche Cayenne fue en 2002. En septiembre de ese año, Porsche mostró su nueva creación en el Salón de París y en diciembre empezaron a venderse las primeras unidades de lo que se llamó, tras el 911 y el Boxster, el “tercer Porsche”.

Con el Porsche Cayenne se pretendían cumplir dos objetivos. Por un lado, como todoterreno que era, debía ser capaz de superar cualquier obstáculo y llegar a cualquier lugar. Por otro, debía ser un coche confortable para servir como coche familiar. Esos objetivos, que ya se cumplían en la primera versión del Cayenne, que poseía marchas reductoras y bloqueo del diferencial, se cumplieron sobradamente cuando apareció la segunda generación.

Los automóviles pertenecientes a la segunda generación del Porsche Cayenne tenían un aspecto menos robusto y pesado que los de la primera generación. Los nuevos Porsche Cayenne ya no poseían marchas reductoras ni poseían bloqueo del diferencial. Lo que se consiguió, aligerando el chasis, fue crear un “todocamino” más ligero (el nuevo Porsche Cayenne pesaba 150 kg menos que el primero) y con un aire más deportivo y más acorde con la historia de la marca. Los Cayenne de segunda generación eran vehículos inteligentes mucho más fáciles de conducir y con menos complicaciones para un conductor estándar.

La segunda generación del Porsche Cayenne, conocida como E2, salió al mercado en mayo del 2010 (dos años después de que Porsche lanzara al mercado el primer vehículo diésel de su historia) y sirvió para dejar constancia de algo que ha sigo una constante en la historia de Porsche: su capacidad tecnológica y de diseño y su incesante voluntad de innovación para, así, adaptarse a las necesidades de los usuarios de la marca. Porsche introdujo también en esta fecha la primera variante S Hybrid, un motor V6 3.0 y con apoyo eléctrico.

La apuesta por el híbrido y la electrificación del automóvil ha marcado una evolución dentro de la historia del Porsche Cayenne. Porsche lanzó al mercado el híbrido enchufable (el S E-Hybrid, que ofrece 416 CV y un consumo de 3,4 l/100 km) al tiempo que comercializaba el Porsche Cayenne E2 II, un vehículo que llegaba con equipamiento de serie muy completo y en el que se incluían detalles como la monitorización de la presión de los neumáticos o el mecanismo suave de cierre de puertas. Este modelo del Cayenne ofrece al conductor la posibilidad de elegir el tipo de conducción. Con pulsar el botón sporto, el Porsche Cayenne se convierte en un automóvil mucho más dinámico y mucho más deportivo.

La tercera generación del Porsche Cayenne salió al mercado en septiembre de 2017. En lugar de realizar otro cambio revolucionario (como sí lo hizo al pasar de la primera a la segunda generación), Porsche optó por una evolución menos radical del modelo anterior. Mantuvo el diseño, que había funcionado muy bien, aunque incrementando levemente las dimensiones y reduciendo su peso gracias al uso de un nuevo tipo de plataforma. Lo que Porsche ha conseguido con ello ha sido dar a la tercera generación del Porsche Cayenne un aire algo más lujoso y menos deportivo. A pesar de ello, el Porsche Cayenne de tercera generación ha ganado en aerodinámica gracias a poseer un spoiler trasero activo que adapta automáticamente su ángulo para así proporcionar una mayor o menor carga aerodinámica.

La tercera generación del Porsche Cayenne incorpora un nuevo eje trasero multibrazo con función direccional que permite al vehículo trazar las curvas a altas velocidades y con mayor precisión.

La última generación hasta el momento del Porsche Cayenne ha incorporado bastante novedades al interior del vehículo. Una de ellas es el reflejo de la apuesta de Porsche por la tecnología táctil. Fruto de ella es la pantalla de la consola central. En ella, todas las esferas del cuadro de instrumentos son completamente digitales. El volante, por su parte, acoge en sus radios varios botones para poder acceder a diferentes funciones.

La tercera generación del Porsche Cayenne no dispone de versión diésel, pero sí de nueva versión híbrida enchufable, que aún no se ha estrenado.

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